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Un ‘Cholón’ en París

Posteado a las 24 de Enero de 2012 - 23:18 8 comentarios
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Para mi hija, Marce, la casa de su abuelita es de Nina (Labrador), la de su tío Daniel es de Tobías (Shitzu) y la de su tío Víctor es de Jiro (Cocker Spaniel).  Aunque su mamá Silvia le ha repetido que debe saludar a sus tíos y abuela primero, ella siempre que los visita no hace caso y corre a saludar a los perros.

También le gusta conversar de ellos: ”Que Tobi hizo esto”  (hace mímica con sus manos); ”Que Jiro ladra mucho” (guau, guau,guau) y resondra a la Nina (”¡No, Nina, no!”).

A veces me pregunto qué raza de perro sería la ideal para acompañar Marce. El consejo de los amigos está entre: Schnauzer , Salchicha, Pug o Bichón Maltés. La verdad es que yo ya tengo mi favorito, y esa elección tiene treinta años.

Cuando yo era niño, recuerdo que mi papá el ‘Loco’ Arriola  creaba historias de nuestros perros  y  los convertía en bailarines de tango, políglotas, deportistas, galanes, filósofos, cantantes.  Por su trabajo de ingeniero pesquero viajaba mucho, pero siempre llamaba a casa y pedía que cuidáramos a sus mascotas y sobre todo al ‘Cholón’, hijo de su perro Basset Hound predilecto llamado el ‘Rafa Minelli’, por una telenovela argentina.

Hace tres décadas, un sábado al mediodía, el ‘Cholón’ se escapó y un vecino lo atropelló. Desesperados lo llevamos al veterinario, pero fue en vano. Regresamos con mis hermanos  a casa preocupados y  tristes. Cómo explicarle al ‘Loco’ que por un descuido el heredero del anciano ‘Rafa’ había muerto.  A ninguno de mis hermanos mayores se les ocurrió alguna excusa.  De pronto escuchamos que el teléfono de la sala timbraba.  Mi hermana trotó a contestar y gritó: ¡Papá! Todos corrimos a su lado. Por las respuestas de mi hermana entendimos que hablaban del ‘Rafa’.

-Sí, papá. Te prometo que haré lo que pides –afirmó.

La miramos extrañados. Ella les dijo a mis hermanos mayores que abrieran  la puerta del patio porque el ‘Loco’ quería hablar con el ‘Rafa’ y que aprovecharan para enterrar al ‘Cholòn’.  Por sus patas cortas el ‘Rafa’ llegó jadeando. Mi hermana acercó el auricular a una de sus grandes orejas. ¿Qué pedido será?, me pregunté.  El ‘Rafa’ movía la cola y luego mi hermana colgó al ya no escuchar la voz del ‘Loco’.

-Vamos al parque a pasear con el ‘Rafa’ – me dijo.

Salimos de la casa. El ‘Rafa’ caminaba sin apuro, su cabeza con canas se balanceaba y una que otra vez se tropezó al pisar sus elefantiásicas orejas.  Mientras husmeaba los árboles y ladraba a las palomas, mi hermana me comentó:

-Mi  papá ha ordenado que nunca más hablemos del ‘Cholón’.

-¿Y qué le dijo al ‘Rafa’?

-Que el ‘Cholón viajó a París.

¿París?, pensé mientras imaginaba al ‘Cholón’ sentado al lado de la ventana del avión. Con la inocencia de un niño de diez años juré que algún día iría a esa ciudad. Todos obedecimos y el ‘Rafa’ nunca más escuchó el nombre de su hijo. El tiempo pasó, nunca viajé a Europa. Sin embargo ahora el recuerdo hace el viaje de regreso. Espero que a Marcela le guste un cachorro de patas cortas y gruesas, ladridos de tenor, ojos caídos y que siempre tuvo su nombre.